jueves 9 de julio de 2009

Va de sueños...



SUEÑO 1
Tengo una hija de un día para otro. De un día para otro. Sin embarazo. Sólo parto. Nada preparado. Tan sólo una caja de cartón donde acostarla y unas mantas donde envolverla. A pesar de la precariedad, hay felicidad.

SUEÑO 2
Después de largos días sin sueños ahora no puedo dejar de dormir. No consigo despertarme.

SUEÑO 3
PROUST. "Que le roben a un hombre sus sueños todavía puedo comprenderlo. Que sientan la necesidad diabólica de asegurarle previamente su amistad, me parece de un grado de ignominia y perversidad inimaginables."

SUEÑO 4
Un inmenso precipicio de rocas afiladas. En su fondo una enorme boca de aguas negras y profundas. Me lanzo al abismo y soy feliz mientras caigo. Sensación a mitad de camino entre el éxtasis y el miedo, pero con el placer tranquilo y sereno de la paz y la seguridad de que mi destino está en esas aguas negras, con las que choco suavemente, y al entrar en ellas todo se llena de luz y un mundo maravilloso se ofrece ante mí.

SUEÑO 5
Me encuentro con un mago que puede hacer que se cumpla cualquier deseo. Pero yo no le creo. Deposita una especie de bolsita entre mis ojos y entonces desaparecen. Sin embargo veo mejor que nunca, a través y dentro de las cosas. Veo el alma de la gente. Soy capaz de verlo todo: la bondad y la maldad. Es horrible. Yo le digo al mago que nunca he tenido ese deseo, y él me dice que es su regalo para curar mi falta de fé.

SUEÑO 6
Buñuel y Dalí se adueñan de mi cerebro. Psicodélico, ácido, violento, lleno de colores, desesperante y agotador. Un enorme vacío. Nada tiene sentido.

Ya me han dado las notas!!!!



La espera ha sido larga. Y yo soy de las que se ponen más nerviosas esperando que salgan las notas que haciendo los exámenes. Ya os adelanto: ha ido bien, bastante bien.... escalera de color: matrícula, sobresaliente y notable. En broma he comentado: “maldito notable que me baja la media, en Septiembre me presento a subir nota”. Hay quien se lo ha creído, pero va a ser que este verano tengo otras cosas que estudiar, y no son libros. Que no sólo de palabras y conocimientos teóricos me alimento.

Mucha gente me ha dicho que estoy como una regadera por haber vuelto a estudiar. Yo digo, como decía mi abuela, que si la envidia fuera tiña..... en fin. Sin comentarios. Por supuesto estoy hablando de gente que desconoce el significado de “inquietudes”, “curiosidad”, “crecimiento personal”, .... Así que corramos un estúpido velo ante ellos. Yo al menos, no tengo ganas de escuchar sus sandeces. Muchos otros me preguntan que de donde saco el tiempo. Pienso que si algo te interesa sacas el tiempo de donde sea. Y a mí si hay algo que no me interesa es quedarme anclada, estática, almacenando rutinas y generando hastío y aburrimiento. Mucho mejor seguir aprendiendo. No sólo con los libros, por supuesto. Pero a mí los libros me encantan, y está siendo genial. Me lo estoy pasando bien, a ratos vuelvo a sentirme como una adolescente, y estoy ayudando a mucha gente con mi actitud. A gente que necesitaba el ejemplo de un cambio para intentarlo. Con esto último ya me siento satisfecha. Aprobar es una satisfacción. Sacar buenas notas una pasada, porque no me lo esperaba, ya que no he estudiado tanto como debería, pero el sentirme como me siento por haber vuelto a estudiar, (debo reconocer que dilaté el momento casi dos años desde que empecé a pensar en la posibilidad de hacerlo), no tiene precio.

Como una regadera estoy por otras cosas. Pero por haber vuelto a estudiar, ... Creo que era incluso predecible, porque me paso el día entre libros. Lo peor es que ahora pienso que la primera carrera que elegí, la elegí mal. ¿O quizás no?. Puede que en ese momento estuviera bien elegida, pero ahora, con el tiempo, necesidades, objetivos y puntos de vista han cambiado, y yo con ellos. Creo que ya no soy la misma. Así que es lógico que necesite encontrar una nueva piel. Y en esta de momento me siento cómoda.

Por algo se empieza. Muchas otras cosas he de cambiar en mi vida. Pero una detrás de otra, que quien mucho abarca, poco aprieta.

Desde luego no he estado sola. No he recorrido yo sola este camino, ni he vivido sola esta aventura, que de momento va sobre ruedas. Hay unas pocas personitas que han estado muy cerquita. A vosotros os doy las gracias. Ya sabéis quienes sois. Os doy las gracias a vosotros, a mis amores. Por vuestros ánimos, por vuestra paciencia, por vuestro cariño, por vuestro apoyo, por vuestros kereres, .... Os quiero muchísimo!!!!! Y desde aquí os envío los abrazos más grandes y fuertes y los besos más dulces.

A todos los demás, un millón de besos os mando volando. Quien quiera uno tendrá que volar para cogerlo.

¡Más alto!

viernes 3 de julio de 2009

Pídeme un deseo..



Pídeme un deseo.
Estoy en el fondo del pozo, pero puedo verte y escucharte. Puedo sentirte.

Pídeme un deseo.
Estoy en el fondo del pozo, donde todo lo puedo. Donde nacen los eternos. Aquí se confunden los sueños con el suelo. El cielo y la tierra están unidos por la magia de este sitio. Delirios y destino, destrucción y vida.

Pídeme un deseo. Desde el silencio y la oscuridad emerge la fuerza que todo mueve. La fuerza que todo condena.

Pídeme un deseo.

Pero antes dime: ¿dónde quieres estar? ¿En la quietud y en la calma, espectador de lo que hay fuera? ¿O en la loca y vital vorágine de esa luz intensa que baña tu cuerpo pero no consigue iluminar tus ojos, tan cargados, tan pesados, tan frustrados, tan decepcionados, tan hinchados por lágrimas de algo más que tristeza?

Pero antes dime: ¿qué tipo de monstruo has dejado que te crezca dentro? En mi mundo, del que vengo, en el que luché con los días antes de descender a la nada que lo es todo, lo llamaban hastío unos, otros aburrimiento.

Pídeme un deseo.
¿Dormir? ¿Tan sólo eso? ¿Dormir con sueños o sin sueños? Sin sueños, claro. Escapar del mundo. Dejar de sentir.

Eso mismo pedí yo.
Y no sabes cómo me arrepiento.

jueves 2 de julio de 2009

Café de Levante



Barquillo mojado y remojado en granizado de té con naranja. Promesa de agradable atardecer.

La espera es corta, pero suficiente para serenar la mente y relajar el cuerpo, que del calor y la falta de aire del bochorno del asfalto, están ansiosos del contacto con el vaso helado.

Bajo el ventilador escojo la mesita de la esquina, la del banquito mullido, junto a la vidriera, y abro mi cuaderno.

Tan solo escribo una línea. Una línea tan solo, en la que sólo se entiende la palabra “caos”, que define el estado de mi vida los últimos días. Una línea inacabada por otro granizado de té con naranja que viene a hacer compañía al mío.

Un abrazo, mil palabras. Me quedo con el abrazo, esperando que se pare el tiempo.

El cariño más sincero envuelve la pequeña mesa. Confidencias sin secretos. Cosas serias. Por un momento demasiado serias. Pero también de eso se habla, y también por eso se pregunta... aunque ya es suficiente por hoy. Pasemos página y dejemos de pintar la tarde en escala de grises. Fotografía a todo color. Juego con la apertura del diafragma y el tiempo de exposición.

Un barquillo atragantado se desmenuza cayendo por todas partes. Y estalla la risa. Una risa pura y juguetona sin sombra de tristeza ni pena, que me sale desde dentro, desde muy adentro, y que me hace recordar que ¡estoy viva!. Me has hecho reir. Ahora te debo un mundo. Pero antes, ¿nos tomamos otro?. Este granizado está soberbio.

Se hace tarde. ¿Me invitas?. Pues claro. No hace falta preguntarlo.

Otro abrazo como despedida. Abrazo fuerte. Abrazo grande. Abrazo de niña pequeña que no quiere regresar al asfalto.

¿Por qué no se para el tiempo?

lunes 29 de junio de 2009

Recuerdos...


Un calor intenso..
Parece que va a haber tormenta. Acabo de volver y ya estoy agobiada. No estoy hecha para la ciudad. El asfalto, los edificios, la falta de espacio, .. Mis ojos echan de menos los horizontes y los verdes.

Una llamada. ¿Una cerveza? .. No me gusta la cerveza, prefiero el vino, pero ¿por qué no?. En casa hace demasiado calor. Iba a salir de todas formas, iba a dar un paseo, a buscar un parque, a pedalear, ... pero una terracita tambien es buena idea.

Sigue haciendo calor. No hay aire ni dentro ni fuera. Refresco de limón, frío, con mucho hielo...

De pronto dos guitarras. Dos amplificadores portátiles sobre dos sillas rojas de plástico. Dos guitarras maravillosas. Jazz. Tocan divinamente. Músicos ambulantes...

La música me transporta. No oigo las conversaciones, no escucho nada más que el sonido de esas guitarras. Ojos cerrados, huele a tormenta, y mis nervios se calman con temas de Django Reinhardt.

No estoy hecha para la ciudad, pero esta música me trae recuerdos de una donde fui muy feliz. Me trae recuerdos de París.


domingo 28 de junio de 2009

¿Recuerdos?


Hoy he pensado en mi infancia...

A mi mente han venido olores e imágenes. Pero todo difuso. Me he esforzado tanto en olvidar y en deformar a placer lo que no me gusta de mí y de los demás en mi pasado, que ahora es difícil enfocar los momentos y los lugares.

Tan solo algunas pinceladas se dibujan, pero lejanas, como si estuvieran en un cuadro que observase de lejos.

sábado 27 de junio de 2009

Ventana al mundo

La última vez que estuve en mis bosques, hace ya más de un año (demasiado tiempo. Hoy mismo lo remedio), les robé un poquito de magia. Y aunque no soy poeta, ni pretendo serlo, escribí esto...


Siento la dulce caricia,
el aterciopelado y sútil susurro,
la calidez que acompaña al movimiento.

Siento la placidez, la calma,
la tan deseada paz de la insignificancia,
mi pequeñez reflejada en el instante
como voluble presencia intangible.

Puedo ver la brisa juguetona del deseo
y tocar la luz y la penumbra,
respirar el color que me difumina
al ponerme frente al humo de unos ojos.


Placer.
Placer de estar.
Placer de ser.
Placer de existir.
Placer de crear.

Cierro los ojos a la oscuridad.
Sello puertas y ventanas a mi corazón.
Huyo desesperada del abismo del mundo.
Y lucho,
sin más arma que mi piel,
contra el frío del exterior.


En el autobús

Echo de menos esos momentos.

Ahora otra rutina me obliga a despertar rápido, sin esos minutos en los que me introducía de forma anónima en otras vidas, como espectadora silenciosa de sus despertares. Miraba sus miradas, su esquivar los ojos, sus legañosos sueños aferrados a las caras lavadas a toda prisa en un vano intento de robar minutos a jornadas demasiado largas. Seres humanos que se deshumanizan por hastío.

Porque en el autobús en fácil encontrar "huge" cansancio, "huge" decepción, ... "huge" no puedo más. Y ya sé que no sé. Que el inglés y yo nos entendemos lo justo. Pero "huge" me gusta como palabra. Porque es una palabra "very big". Y porque así, copiando, o más bien intentando copiar, cierto críptico estilo, aunque directo al mismo tiempo, que hace poco descubrí, incomprensible para quien quiere que se lo den todo hecho, le hago un particular homenaje a mi personaje favorito en esta historia (si es que nace alguna de este desvarío), aunque no hablaré de él. Merece ser personaje principal y no secundario.

Como decía, y volviendo al principio, echo de menos esos momentos. No aquellos en los que descubría tristezas mirando de reojo por encima de mi libro cuando creía no ser observada. Sino el despertar lento de mi cuerpo y de mí, sin prisas, con tiempo para acostumbrarse a estar despiertos.

Echo de menos las palabras robadas al sueño, garabateadas a toda prisa en mi ajada libreta Ajada por los tumbos y los saltos en el bolso sin fondo. Palabras ininteligibles, escritas deprisa, sin pulso apenas, en equilibrio inestable entre frenazo y arranque, entre parada y parada, entre un cuerpo y otro cuerpo, masticando el almizcle que abarrotaba el espacio y respiraba mi aire.

Y echo de menos la sonrisa de satisfacción cuando conseguía un asiento. Para mí, sillón junto al fuego en noche de tormenta. El lugar perfecto para sumergirme en las vidas inventadas por otros, en los otros cuentos.

Casi una vida en el autobús. En muchos autobuses. Mil anécdotas que contar. Sólo unas pocas han sido contadas. Porque hay cosas que no cambian, como el que cierta ropa me guste tenderla dentro, y no fuera, en estas indiscretas ventanas abiertas al mundo. Me respeto a mí y a los demás lo suficiente como para preservar la intimidad de lo privado. En esos autobuses he conocido mucha gente. Me han contado secretos, y los he descubierto simplemente mirando y escuchando los cuerpos, que muchas veces son más sinceros de lo que las bocas hablan.

Muchos y muchas de los que conocí fueron trenes de paso. A algunos tan apenas los recuerdo, hasta que de pronto los encuentro releyendo algún diario viejo.

Echo de menos esos momentos.

viernes 26 de junio de 2009

Florbela


Angel Guinda escribió, que si la poesía de Florbela Espanca fuese árbol, sería una almendro amargo....

"¡Quería ser el mar de altivo porte
que ríe y canta a la inmensidad!
¡Quería ser la piedra que no piensa,
la piedra del camino fuerte y ruda!

¡Quería ser la luz, la luz intensa,
bien del humilde desafortunado!
¡Quería ser el árbol tosco y recio
que se ríe del mundo y de la muerte!

Pero el mar también llora de amargura.
Los árboles también, como quien reza,
como un creyente, al cielo abren sus brazos.

Al crepúsculo, el sol altivo y fuerte
da lágrimas de sangre en su agonía.
¡Y todos pisotean a las piedras!"

Si estáis deprimidos por mal de amores no recomiendo que la leáis, porque en todos sus poemas hay sufrimiento. Un sufrimiento provocado por los excesos y los deseos de amar y ser amada constantemente, alocadamente, perdidamente. Deseos de vivir todas las vidas en una. Pero merece la pena. Es lectura femenina. La sensibilidad de la perdición encontrada en el sentir. Ebriedad de sensaciones.

Una pena la música que se pierde en la traducción. Esos puntos suspensivos tan significativos, que yo no he podido evitar copiar, y esa magia de la lengua portuguesa, que cuando se habla bajito y al oido, es como si te estuvieran haciendo el amor. Os iba a poner los poemas en portugués, pero no me ha parecido buena idea. Pero os los puedo leer...

Ahí va otro:

"Odio la luz, odio la claridad
del sol, alegre, ardiente, en su escalada.
Mi alma se diría arrebatada
por un verdugo lleno de maldad.

¡Oh, mi vacía, inútil mocedad,
embriagada me tienes y atontada!
¡Estoy desde otra vida aún marcada
de nostalgia, por tus besos, de ansiedad!

No me apetece el sol y temo el reto
de que mis ojos lean el secreto
de no amar a nadie y ser así.

¡Quiero la noche inmensa y cerrada,
la extraña mariposa atormentada
que nunca deja de volar en mí!"

viernes 19 de junio de 2009

Mala bruja...



Es fácil reconocerlas.... a las brujas malas, o malas brujas, ...

Todo está mal.
Todo les molesta.
Hablan gritando. Mucho. Gritan demasiado. Aunque dicen que hablan fuerte.
Les gusta dar la nota, sea como sea.
Y generalmente visten fatal y se pintan peor, sino véase el dibujo adjunto, obra de mi dulce “Perezosa”.

....

Sobre todo contaminan. Acústica, visual y emocionalmente.

Cometen una falta, o tienen un error y su forma de responder es atacar.

Pero lo peor de lo peor, y por lo cual me dan una pena terrible, es que les corroe la envidia, de una forma tal, que no creo que nunca encuentren ni un cachito de felicidad... Pobres.

Es mucho mejor ser bruja buena. Ser empática. Regalar sonrisas, incluso a quien no las merezca ( aunque de vez en cuando una mirada cargada de carácter y personalidad no les sienta mal, y como no están acostumbrad@s, les da miedo, jijiji), y dejar margaritas dibujadas por toda la oficina.

Nuestra bruja mala no es tan mala. No puede. No la dejamos. Ni la dejaremos. Porque hay muchas brujas buenas aquí que anulan sus maldades.

Besitos a todas ellas.